Es un componente del sistema de lubricación del motor, diseñado para retener partículas metálicas, residuos de carbón y otras impurezas presentes en el aceite. Su función es mantener el lubricante limpio y contribuir a proteger componentes internos como los cojinetes, el cigüeñal y otros elementos sometidos a fricción, favoreciendo el rendimiento y la vida útil del motor.